Me encanta dormir por todas partes
en habitaciones ajenas
con mujeres desconocidas
y oír la lluvia en el tejado
y oír el crujir de las plataneras contra el canalón
y oír el gluglú de las tuberías
y encenderse una radio en la habitación vecina.
Me encanta oír a una mujer
romper en lamentaciones en un idioma extranjero.
Me encanta la extranjeridad:
una habitación más ajena que la otra
una mujer más desconocida que la otra
el rugido del tigre en el patio bajo la luna.
Me encanta estar enamorado
de alguien determinado...
- Henrick Nordbrandt
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