lunes, 31 de enero de 2011
Cotopaxi
Él, imponente, puro, elegante de geometría perfecta, nos saludaba junto con sus amigas coquetas, resplandecientes, infinitas iban y venían perforando con su luz la tela nocturna. Comenzamos ascender, a compartir su grandeza. Él generoso se nos entregó completo con sus nieves, sus glaciares, sus puentes de hielo, sus precipicios, sus cumbres y en acto de caballerosidad nos exigió darle todo, nuestros miedos, cansancios, esperanzas, alegrías, temores, iras, corajes, le entregamos todo absolutamente todo. Él fraterno gentil cuando desmayábamos nos impulsaba con su fuerte viento, arriba decía arriba, cual padre mira su hijo nos animaba. Y, Llegamos. Él arriba alegre, nos presentó a sus amigos, habían preparado una fiesta, todos como él elegantes, imponentes, generosos de geometrías especiales y espaciales ahí estaban, los gemelos Illinizas, el Chimborazo, la Tungurahua, el Cayambe, El anti sana y todos, auspiciados por el taita sol radiante y feliz, nosotros le entregamos las ultimas gotas de agua que nos quedaban, las de nuestros ojos y compartimos su intimidad. Gracias Cotopaxi. (Dedicado al sherpa de mi padre, Pia, Pato, Julie, Lucas, Jacob y Dennis)
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